Qué hacer cuando tu hijo no se quiere despedir de beso 

Criando con consciencia
Foto IG: sheridaningalls
Foto IG: sheridaningalls

Si algo recuerdo de mi infancia, son los besos obligados que tenía que dar cuando llegábamos a cualquier lugar. Para mi mamá no bastaba que saludara con una frase o con mi mano, tenía que ir al lugar de cada quien y darle un beso. 

 

Ahora que soy mamá, siempre he pensado que no quiero hacer eso con mi hija. Los besos no se deben forzar bajo ninguna circunstancia, y si le estoy enseñando a respetar su cuerpo, a marcar límites y a que nadie puede tocarla si ella no quiere, obligarla a despedirse de beso cuando claramente no quiere hacerlo es completamente incongruente. 

 

Pero a la hora de llegar a la casa de los abuelos, y escuchar las frases de “no me quiere saludar”, “ven, dame un beso”, “ay qué grosera, no te voy a dar chocolates si no me das un beso”, se sienten como críticas fulminantes llenas de presión para que yo, la mamá, obligue a la cría a que le de un beso a la tía que no ha dejado de molestarla.  

 

Muchas veces los papás creemos que si nuestros hijos saludan y se despiden de beso, es una señal de que le estamos enseñando modales, y no es así. La realidad es que estamos poniendo los intereses de todos por encima de los de nuestros hijos, cuando somos los adultos los que deberíamos aprender a lidiar con el rechazo y así aceptar distintos tipos de saludos. 

 

Dejemos de normalizar los saludos con besos, incluso entre los adultos.  

 

Y mejor pongámosle atención a lo que realmente importa, como enseñarle a los niños a tener autonomía, a dar consentimiento de su propio cuerpo y a tener alternativas. 

 

No se trata de dejar que los niños hagan lo que quieran, sino de que sepan que si no se sienten a gusto con una persona, no tienen porqué darle beso, pueden chocar las manos o sólo decirlo y con eso debería ser suficiente. 

 

Hay otro tipo de riesgos a los que se pueden enfrentar los niños si sólo les enseñamos que deben obedecer a otros adultos por el simple hecho de ser más grandes. Cuando los obligamos a despedirse de beso y no quieren hacerlo, les estamos enseñando que: 

 

  • No tienen control ni poder de decisión sobre su propio cuerpo.

  • Le enviamos el mensaje de que los adultos pueden tocarlo cuando quieran y como quieran. 

  • No importa si se siente inseguro, no lo tomaremos en cuenta. 

  • Le impide desarrollar su defensa natural de temor a los extraños. 

  • Se ignoran las señales de alerta que el niño está intentando enviar. Por ejemplo, que ese adulto no le agrada o se siente incómodo e inseguro cuando está cerca. 

 

Es importante entender, que así como los adultos, los niños también tienen derecho a no querer aceptar muestras de afecto, y es completamente normal. 

 

Esto no quiere decir que no reconozcas la importancia social de saludar y despedirnos, el saludo es una conducta importante para reconocer al otro pero es igual de válido hacerlo de formas diferentes. 

 

No obligues a tu hijo a dar besos, enséñale que hay otras alternativas a la hora de saludar. No dejes pasar estas oportunidades para explicarle que puede contar contigo, que siempre puede expresar las situaciones que lo hagan sentir incómodo. 

 

Información verificada por Karen Zaltzman, Pedagoga especializada en Crianza Consciente.

Silvia Ruiz

Mié, 02/26/2020 - 21:01