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Distingue entre un niño feliz y un niño mimado

Criando con consciencia
Foto: IG @purllamb
Foto: IG @purllamb

Criar a un hijo no es nada fácil, es un camino que está lleno de pruebas y errores. No hay mamás perfectas y nadie nos enseña a serlo, por eso, cuando nos convertimos en madres hacemos caso a nuestro instinto, a nuestras experiencias y a la educación que recibimos en nuestra propia casa.

 

Incluso, algunas veces en ese tipo de crianza que elegimos, reflejamos lo que tuvimos en nuestra infancia y que nos gustaría que también lo tengan nuestros hijos; o al contrario, nos esforzamos por darle todo lo que NO tuvimos, desde lo emocional hasta lo material.

 

¿Cuál es el objetivo de todo esto? Simplemente que nuestros hijos disfruten y sean felices, pero no siempre alcanzamos esa meta, porque hay veces que en lugar de ser niños felices, se convierten en niños mimados, que en lugar de disfrutar la vida, están insatisfechos.

 

En este momento, surge un gran dilema de los padres: cómo distinguir que nuestros hijos son felices o mimados.

 

Según la Real Academia de la Lengua Española, un niño mimado es aquel que está acostumbrado al exceso de mimos, le dan regalos excesivos y lo tratan con muchísima condescendencia.

 

Laura Markham, psicóloga clínica en la Universidad de Columbia y autora del libro “Peaceful Parent, Happy Kids”, asegura que cuando los padres criamos a los niños de manera permisiva y nunca establecemos límites, los pequeños estarán acostumbrados a hacer su voluntad, en el momento que así lo decida. 

 

¿Cómo identificar que nuestro hijo es mimado? Algunas características y comportamientos que reflejan los niños  cuando tienen excesos de mimos:

 

1. Utilizan el berrinche como estrategia de comunicación más que de liberación de frustración.  

Es normal que los niños hagan berrinches cuando se encuentran con un límite pero si cedemos constantemente el peque aprende que el berrinche es una forma exitosa de comunicación y la utiliza en vez de negociar o hacer acuerdos. 

 

2. Sus deseos son cumplidos siempre

Desconoce la palabra no, porque siempre obtiene lo que quiere, en el momento que así lo desea.

 

3. Nunca está satisfecho ni feliz

Los niños mimados suelen estar acostumbrados a querer más y más, porque necesitan cosas para calmarse; no desarrollan una felicidad interna estable ni un control sobre sus emociones, situación que puede causar ansiedad, estrés e inseguridad en los pequeños.

 

4. No es capaz de lidiar con la frustración natural de la vida. 

Aún después de la edad en la que se aprende que hay una realidad que no se puede cambiar, el niño cree o espera que los adultos deben ser capaces de doblar o modificar la realidad para que sea como a él le gustaría: abrir la tienda, aparecer otro litro de leche, obligar a que lo inviten a la fiesta. 

 

Por otra parte, algunas de las señales que reflejan que el niño feliz son:

  • Hacen mucho ruido
  • Hablan alto o gritando
  • Muestran su curiosidad (todo lo pregunta, lo cuestiona y quiere aprender más)
  • Quieren jugar todo el tiempo
  • Son inquietos
  • Demuestran su amor con abrazos y besos todo el día
  • Desarrollan habilidades sociales y son empáticos
  • Ven el lado positivo de las cosas y son agradecidos
  • Tienen confianza en sí mismo y su capacidad para hacer las cosas
  • Comprenden los límites

 

Los límites claros, firmes, constantes y de acuerdo a su edad son necesarios porque ayudan a construir vínculos y favorecer el apego. En normal que los límites generen resistencia en los niños, que los rechacen o se enojen con el adulto que los establece pero recordemos que a los adultos nos toca mantenernos firmes entendiendo que los niños quizá ahora estén frustrados pero que es una emoción pasajera, necesaria y segura. 

 

Además, le brindan a los niños una sensación de seguridad y de protección, aprenden lo que se debe o no hacer en ciertas circunstancias; fomentan el respeto hacia ellos mismos y hacia los demás, desarrollan tolerancia y frustración, y mejoran la convivencia.

 

Psychology Today y Ahaparenting

 

Revisado por Karen Zaltzman, quien tiene estudios de licenciatura y maestría en pedagogía; asesora de crianza certificada por PCI. Sus grandes pasiones: ser mamá de 3, cocinar, leer, estar en el agua, inventar y acompañar.

Consuelo Hernández

Enero 25
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