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¿Por qué mi niño de tres años se comporta como un pequeño adolescente o “threenager”?

Toddler
Foto: IG @lauries_little_ones
Foto: IG @lauries_little_ones

Escuchamos mucho sobre los “terribles dos” … ¿pero ¿qué pasa a los tres años y porqué a veces parece tan difícil?


Parece que está contento y tranquilo en un momento, y al otro ya está llorando y muy enojado; tiene sueño, pero al acostarlo no se quiere dormir; un día come lo que le pongas en el plato, y al otro no prueba bocado; te da señales de que quiere ser más independiente, pero al mismo tiempo cuando se separa de ti no hay cómo calmarlo.


Así es la vida con un pequeño “threenager”, una montaña rusa de emociones. La pregunta sería ¿por qué? Y ¿cómo lo puedo acompañar? Para entenderlo tenemos que comprender lo que está sucediendo en su mente y con su desarrollo. Este es un año de mucha transición. Recuerda: para ti es difícil, pero para él más.

Lo primero que tenemos que entender es que el pensamiento del niño pequeño es egocéntrico, es decir que piensa únicamente desde su punto de vista y le cuesta trabajo entender lo que otras personas sienten. Su pensamiento también es concreto, lo que quiere decir que únicamente entiende lo que puede ver.


Sobre todo, es un año de lucha. Una lucha entre dejar de ser un bebé y pasar a ser un niño de edad preescolar.
Ten en mente: 

1. La edad de los berrinches.

Aunque ya habla más y puede caminar, correr y subir escaleras, todavía le cuesta
trabajo. Este conflicto entre independencia y no lograrlo le genera frustración, y esta lleva a berrinches.


Quizás ya habla más, pero no tiene el vocabulario para expresar lo que siente y tampoco lo puede identificar. Por esto, es muy útil que le vayas ayudando a describir lo que le sucede y lo que va sintiendo. Si le das instrucciones, que estas sean breves y claras, de dos a tres oraciones cortas máximo.


Es muy importante que tengas paciencia y no te desesperes cuando le tengas que repetir las cosas. No es que no te esté escuchando, su memoria no ha madurado lo suficiente para recordar lo mismo que tú. Por eso, las rutinas son tan valiosas y así el niño sabe qué esperar.


2. Se vuelve mucho más independiente y se mueve más libremente, pero sigue siendo “torpe”


Tanto su motricidad fina como su motricidad gruesa mejoran muchísimo en esta etapa. Esto hace que se frustre cuando algo se le cae o le sale mal. Quiere hacer todo él solo y es una lucha entre eso y pedir ayuda.

El moverse más fomenta su independencia. Intenta crear espacios seguros en donde pueda explorar y utilizar su cuerpo de distintas maneras.

3. Adquiere lenguaje y se comunica más… pero no lo que siente y por eso explota.

Tu niño poco a poco va comprendiendo más del mundo que lo rodea. También comienza a intentar comprender lo que le sucede a él mismo. Todo el día está preguntando, aprovecha su curiosidad y hazle preguntas tú para fortalecer su relación.


4. Podemos notar más su personalidad y cómo se relaciona con los otros.

Alrededor de los 3 años, el niño comienza a darse cuenta de que existe y es un ser separado de sus papás. Comienza a expresar sus opiniones y deseos, y tú sientes que te reta o te lleva la contraria. Intenta dejarlo decidir. Preséntale opciones y que el escoja, por ejemplo, cómo se quiere vestir o en qué plato quiere comer. Esto permitirá que comience a definirse como persona.


Tu niño comienza a ser más empático y a preocuparse por los otros. Los niños a los tres años comienzan a jugar con otras personas y la interacción se vuelve recíproca. Es una buena edad para que comience a participar en actividades con otros niños o a entablar conversaciones con adultos.


5. Puede pasar horas jugando y le cuesta trabajo distinguir realidad de fantasía.

Les encanta el juego simbólico, que es jugar a pretender ser el doctor, la mamá, el papá, la cocinita, los astronautas, etc. Esto se debe en parte a que imitan comportamientos que observan y a que su imaginación es tan rica. Por otro lado, el creer en la fantasía puede hacer que surjan temores y pesadillas.


Los momentos de juego le ayudan a regular sus emociones, a conocerse, a desarrollar su pensamiento y a fortalecer sus relaciones. Durante este tiempo puedes moldear comportamientos como aprender a tomar turnos, a perder y a compartir.

Va a pasar. Escoge tus batallas y disfruta el camino. Tu niño va a crecer.

Sara Bromberg

Jue, 07/23/2020 - 06:54
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