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Poner a tu bebé boca abajo, ¿afecta el movimiento libre?

Primeros meses
Foto: IG @lauries_little_ones
Foto: IG @lauries_little_ones

 Seguramente has escuchado que tu bebé debe pasar tiempo boca abajo para fortalecer los músculos de su cuello y hombros, y evitar que se aplane su cabeza (plagiocefalia), PERO al mismo tiempo te han dicho que el movimiento libre es básico para que los movimientos de tu bebé sean más seguros.

 

Entonces, ¿qué hacer?, ¿si lo pones boca abajo no podrá moverse libremente?,o si lo dejas que se mueva por sí solito, ¿sus músculos no serán lo suficientemente fuertes? No hay duda de que todo esto es un gran dilema, así que para elegir la opción que mejor se adapte a las necesidades de tu bebé, debes conocer en qué consiste cada una.

 

Karen Zaltzman, maestra en pedagogía y asesora de crianza certificada por PCI, señala que la teoría del movimiento libre nace con Emmi Pikler, y después es adoptada por la educadora Magda Gerber. 

 

La teoría basada en la pedagogía Pikler consiste en permitir que los niños hagan todos los hitos de desarrollo solos. Por esta razón, NO cree en el tummy time o tiempo boca abajo cuando los papás son quienes los ponen en esta posición.

 

“Con el movimiento libre, los músculos de los niños deben de alguna manera aprender a moverse y luego replicar estos movimientos ellos solos”. 

 

“Es decir, para ponerse en tummy time, el niño debe descubrir cómo girar por sí solo cuando esté listo, colocarse en esa posición y mantenerse ahí sin ayuda”, señala Karen.

 

Es muy importante que en el movimiento libre no exista una intervención de los adultos en lo absoluto. Sólo se necesita poner al bebé en un espacio seguro, boca arriba (que es la posición natural) y permitir que él solito se ruede y se pongan de panza, luego que empiece a gatear (en cuatro puntos), se siente, se tome de las cosas para pararse y después, camine.

 

Entre los beneficios de la teoría de movimiento libre está que los niños aprenden a controlar su cuerpo y son niños más seguros en sus movimientos; sólo tienes que cuidar que los espacios sean aptos y darle la libertad para que registre cada movimiento que necesita para lograr sus metas.

 

Por ejemplo, si se sube por sí mismo al sillón, su cuerpo entenderá cada movimiento que tuvo que hacer para llegar ahí, por lo que cuando quiera bajarse, su cuerpo recordará cómo debe hacerlo. En cambio, si tú lo pones directamente en el sillón, lo más probable es que quiera bajarse impulsando la cabeza primero, lo cual no es nada seguro.

 

Con esta teoría se evita el uso de columpios, brincolines o cualquier cosa que limite el movimiento libre del bebé.

 

Karen Zaltzman señala que en general, el movimiento libre funciona mientras no existan temas de neurodesarrollo, bebés prematuros, hipotonia o hipertonia, porque se necesitaría un apoyo adicional.

 

Sin embargo, para el niño neurotípico o con un desarrollo normal promedio, lo ideal es el movimiento libre. Tal vez, podría ser complicado porque implica que las mamás dejen ir algunos paradigmas de cómo se hacen las cosas y a qué edad se tienen que hacer. Por ejemplo, puede haber niños que a los 8 meses aún no se están sentando, pues los hitos de desarrollo con movimiento libre se dan en un orden y con tiempos distintos.

 

Sin embargo, a largo plazo, los niños tienen una mayor seguridad en el movimiento, son mucho más graciosos y coordinados.

 

Incluso, un estudio del Departamento de Educación y Capacitación de la Universidad de Liége, en Bélgica, asegura que todos los niños pueden moverse por sí mismos a su propio ritmo, para experimentar posturas por sí solos (sin ayuda de adultos) y así contribuir al desarrollo de su confianza  y sensación de competencia.

 

 

¿Qué pasa con el tummy time? 

Diversos especialistas como los del Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development (NICHD), de Estados Unidos, aseguran que el tiempo boca abajo o tummy time ayuda a fortalecer los músculos del cuello y hombros, así como a mejorar las habilidades motrices.

 

Además, aseguran que al poner en esta posición a los bebés, se reduciría el riesgo de que desarrollen plagiocefalia, que es un aplanamiento de la cabeza. 

 

No obstante, un estudio publicado en Physical & Occupational Therapy In Pediatrics revela que el tiempo boca abajo por sí solo no ayuda a prevenir la cabeza plana. 

 

Sin embargo, existen otras formas de prevenir la plagiocefalia, como sostener al bebé en posición vertical cuando no esté durmiendo, aprovechando para abrazarlo y besarlo, y por ende, fortalecer el vínculo.

 

Lo mejor es reducir lo más posible el tiempo que el bebé pasa acostado en asientos de coche, sillitas mecedoras y columpios. 

 

Consuelo Hernández

June 13
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