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Vivir dentro de un matrimonio tóxico es peor que el divorcio

Vida de mamá
Foto IG: julimonsalveblog
Foto IG: julimonsalveblog

Muchas veces pensamos que divorciarnos de nuestra pareja puede ser lo peor para los niños.

 

Pero, cuando se trata de un matrimonio sumamente tóxico, para ellos será mucho más sencillo superar la separación que afrontar las consecuencias de crecer en un hogar conflictivo. 

 

Los niños no necesitan ver a sus papás juntos, los necesitan ver felices, y aunque haya conflictos y discusiones, que es normal en cualquier relación, siempre debe haber solución y un ambiente amoroso. 

 

Cuando esto no sucede, es decir, cuando los papás tienen peleas cada vez más agresivas, hay gritos o se retiran la palabra por días, puede haber consecuencias psicológicas a corto y largo plazo en los niños. 

 

De acuerdo con un estudio que realizaron el profesor Gordon Harold y Ruth Sellers, que publicaron en el Diario de psicología infantil y psiquiatría, cuando un niño se expone a conflictos, puede experimentar una mayor frecuencias cardíaca y desequilibrios hormonales a causa del estrés. 

 

Todo esto, de acuerdo al estudio de los psicólogos, puede ocurrir desde los 6 meses de edad, lo que además puede contribuir a retrasos en el desarrollo del cerebro, problemas de sueño, ansiedad, depresión y problemas de conducta, no sólo en ese momento, sino también a futuro. 

 

Lo mismo sucede si los niños viven peleas menos intensas pero por tiempos más largos. 

 

Los niños viven los conflictos de una forma muy diferente a las niñas, pues mientras ellos experimentan problemas de comportamiento, ellas tienen complicaciones emocionales. 

 

¿Y qué pasa cuando los papás dejan de hablar? De acuerdo con los académicos de la Universidad de Sussex, los niños son capaces de notar cuando algo anda mal entre sus papás, lo que puede traer problemas emocionales y de comportamiento, incluso, esto puede establecer un patrón de comportamiento que podría repetirse en las siguientes generaciones. 

 

Muchas veces los papás creemos que porque las discusiones se mantengan en privado no van a afectar la dinámica familiar, pero sí lo hacen, incluso los niños llegan a hacer interpretaciones de las causas de los conflictos, que podrían afectarles más, ya que podrían comenzar a suponer que las cosas van a terminar más graves o que la estabilidad familiar está en riesgo, o pensar cosas tan simples como que “papá se va a ir de casa”.

 

Cuando una discusión se basa en el respeto, puede convertirse en una herramienta pedagógica para los niños acerca de la resolución de conflictos, cuando a los niños se les aclaran las causas de la pelea y las posibles soluciones, aprenderán una herramienta valiosísima para su futuro. 

 

Las discusiones en torno a la separación son las que más daño le hacen a los niños y no tanto la ruptura en sí. 

 

Así que si te cuesta trabajo mantener una relación sana, incluso cuando hay desacuerdos con tu pareja, no dejes de prestarle atención a lo que tu hijo está interpretando y busquen la mejor solución para todos, ya sea con terapia o tomando la decisión definitiva de separarse.

 

Fuente: Gordon Harold y Ruth Sellers, "El desarrollo del niño", Diario de psicología infantil y psiquiatría, 2020. 

 

 

Silvia Ruiz

May 14
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