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Mi mami está ocupada

Vida de mamá
Foto: Guadalupe Patiño Santillán
Foto: Guadalupe Patiño Santillán

Son las 2:14 am estamos sentados en la sala viendo Paw Patrol, te despertaste llorando varias veces, yo seguía en la computadora por cierre de mes. Pensaste que ya había amanecido y me pediste prender la tv; cómo decirte que no, si no estuve contigo en todo el día. Si estuve físicamente, pero el home office me hace lucir como un adorno más de la casa.

 

Todos los días  intento levantarme antes que tú, te preparo el desayuno que a veces no pruebas; cuando te despiertas muy temprano, te quito la pijama y me voy directo a la laptop; a veces me cepillo el cabello; me baño en la noche cuando regresa tu papá del trabajo tengo junta a las 9; hay días que preparo un café, otros le doy un trago sin querer a la taza fría que dejé anoche en la mesa.

 

Normalmente tengo muchas reuniones, me pongo los audífonos para tratar de evadir el sonido de tus manitas aplaudiendo o tu risa brincando en los sillones, muchas veces vienes a pedirme leche o una galleta, tomo la computadora y la llevo como una experta mesera en mi mano izquierda y con la derecha abro el refri y te sirvo en tu vaso entrenador.

 

Son las 12:30 pm y no hay comida lista, resuelvo el día con salchichas que aunque he oído que no es lo más nutritivo, cuando las corto en forma de pulpo te las comes con mucho gusto. Me preocupo cuando no comes.

 

Nos sentamos juntos a la mesa mientras yo atiendo cosas del trabajo, hay veces que no me percato si ya acabaste o no, porque te escapas a jugar, cuando veo el reloj  ya son las 5 de la tarde.

 

No supe en qué momento comimos, a qué hora aprendiste cómo saltar los anuncios en YouTube, ni cómo es que sabes la canción de las figuras geométricas. Cuando naciste me prometí nunca comprarte un Ipad, hoy es una herramienta que te mantiene entretenido y me deja a ratos seguir con el Excel.

 

Son de nuevo las 11 pm, me recrimino no haber jugado más contigo hoy, no haberte puesto atención cuando me enseñabas que habías puesto en fila tus trenes o cuando me pediste lavarte los dientes, te di el cepillo y te dejé solito en el baño. Me culpo de no haberme dado cuenta que ya sabes contar hasta el 20, que ya te creció el cabello y por no agradecerte que cuando hay ruido cierras la puerta de la recámara y le dices a papá: "mami está ocupada trabajando, shhhh".

 

Espero algún día leas estas líneas y sepas cómo vivimos juntos la cuarentena en el año 2020, que no fue fácil para nadie y que tu fuiste muy valiente, que aprendiste a jugar solo, a lanzar el control remoto de la tv, mi cepillo y la rasuradora de tu papá por la ventana, te adaptaste a no salir a la calle, a usar cubrebocas, a pedirme gel anti bacterial y a hablar por video llamada con tus abuelitas.

 

Ojalá que cuando seas adulto, te acuerdes que tu mami trabajaba, porque hacía lo que le gustaba, porque eso la hacía feliz, tratando de no fracasar entre ser mamá y profesionista, aunque a veces salían carritos de su bolsa de mano en alguna junta y en otras aparecías cantando: Baby Shark.

 

Aunque tu mami esté ocupada, aunque trabaje en el piso 17 de un edificio de cristal o en la mesa del comedor (aún con el mantel navideño en febrero) ten la seguridad que siempre está pensando en ti.

 

Por Guadalupe Patiño Santillan

Colaboradora

Jue, 02/11/2021 - 06:41
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