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Es hora de buscar nuevas mesas de amigas

Vida de mamá
Foto IG: sheridaningalls
Foto IG: sheridaningalls

No se si fue la maternidad o la madurez que he ganado con los años, pero hoy sé con qué personas cuento y quiero pasar mi tiempo y con cuáles no. 

Se que es momento de cortar a raíz con esas amistades que veías en un café y que al levantarte de la mesa para ir al baño sabías perfectamente que algo dirían de ti, de tu vida, de tu pareja, de tu aspecto, de tu forma de ser, y que cuando regresarás te recibirían con una sonrisa más falsa que una moneda de dos pesos.

He decidido que ya no estoy para esos trastes adolescentes. Mi amor y respeto propio se han hecho menos tolerantes y más asertivos.

En cambio, he empezado a compartir más mis miedos, mis  y mis errores con la gente que amo y confío.

Esas personas que se vuelven mi espacio seguro en donde es delicioso ser exactamente como soy,  sin máscaras;  yo con mi ADD no diagnosticado que me hace empezar doscientas cosas a la vez y no acabar ninguna, yo con mi tono de risa torpe y ruidoso, yo con mi psicótica competitividad de siempre querer ganar en todo, yo con mi obsesión por las cosas sanas.-Yo con mis dolores, traumas y heridas.

Desde que era niña, solía pensar que así era como debían ser las relaciones entre mujeres, de hecho pensaba que era algo normal y bueno, porque en mis grupos sociales hablar mal de los demás era la única forma de convivencia y comunicación que era aceptable, así que tuve que alejarme un poco de eso también y empecé a hablar más de mi interior que del exterior.  

Tal vez no puedas o no quieras alejarte por completo de tu círculo de amigas, pero sí puedes empezar a tener conversaciones más reales, pláticas más honestas, conocerlas más a fondo, saber sobre sus miedos, sus verdaderos deseos y no lo que quieren aparentar.

Esas son las pláticas que nutren nuestro ser con el alimento verdadero con el que se logra crear vínculos significativos con las personas. –Vínculos que al final del día te hacen sonreír antes de dormir–. 

Repitan después de mí: Nos merecemos amistades que nos recuerden el valor que tenemos como personas, por lo que logramos transmitir cuando estamos juntos y nos quieran tal y cómo somos; personas que sumen a tu vida y con las que disfrutas de una conexión real.

Dejemos de hablar de los demás, comencemos a tener relaciones más honestas, profundas, vulnerables. Aléjate de las mesas donde hablarán de ti una vez que te vayas, deja de ser la que habla mal de los demás y comienza a hablar más de ti.

-Amiga, es hora de buscar nuevas mesas.

Sandy Bleiberg

Lun, 08/19/2019 - 22:11
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