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Carta a esa mamá que trabaja

Vida de mamá
Foto: Twenty20
Foto: Twenty20

Querida mamá que trabajas, entiendo cómo se te parte el corazón cada mañana que te despegas a la fuerza esos bracitos que no quieren que mamá se vaya.

  Lo difícil que es perderte sobar esa pancita para que esté bien, cada nueva sonrisa, cada bailecito, cada brinquito de emoción, cada gran logro o momento juntos.

 

Y que alguien más te cuente después cómo mejoró esa molestia en la panza, el avance que tiene en su desarrollo.

 

Lo mucho que duele no ser esos brazos y besos que lo consuelan cuando algo lo hace llorar, o no ser la que lo acompaña a la hora de la comida.

 

Te preocupa que por irte a trabajar tu hijo se está perdiendo de crecer contigo, de no darle el suficiente amor, atención y cuidados para que tenga un desarrollo integral.

 

Pero por favor, no te preocupes. Tu hijo está creciendo con la fuerza de su mamá dentro. Siéntelo en cómo te abraza cuando regresas por esa puerta. Tan sólo nota su carita de felicidad en los reencuentros. Lo sabrás, cuando crezca y lo escuches hablar de cómo su mamá es el ser más fuerte del mundo.

 

Y cuando lo veas siguiendo tu ejemplo, al ser un adulto amoroso, sano, responsable y trabajador, tendrás tu respuesta.

 

Porque lo vió de ti y aprendió que si su pancita está bien y sus necesidades cubiertas, todo estará bien. 

 

Querida mamá que trabajas, aunque cada mañana te vayas por esa puerta, créeme, tu hijo está creciendo lleno de ti.

 

Porque ten por seguro que está creciendo en un ambiente de respeto, amor, confianza, comprensión y tolerancia, además de que estás cuidando su salud para que tenga un estilo de vida saludable, a fin de que tenga un máximo desarrollo integral hoy, para un mejor mañana.  

Naran Xadul

Semptiembre 19
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