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No tuve hermanas, pero tuve primas

Por: Ximena Méndez
Publicado: 29 de Enero 2020
Educación
Foto: IG @malintrane
Foto: IG @malintrane

¿Hermanos? Seguro ha de ser una cosa sin igual y a decir verdad, siempre me quedé con las ganas de saber a qué sabe. Recuerdo algunas veces que le pedí hermanos a mi mamá, pero la realidad es que ese sentimiento desaparecía cada que me reunía con mis primas. 

Si decides que tu tribu será pequeña y tu hijo no tendrá hermanos, los primos serán ese lazo perfecto por dos motivos, por lo menos. El primero es que será el compañero y confidente ideal porque le ayudará de la misma manera que un hermano lo haría, guardará sus más grandes secretos sin el temor a que la información se filtre a los papás, como sucede entre hermanos y lo acompañará en todas sus locuras, lo cual no sé si sea bueno o malo, pero por lo menos no las hará solo. 

El segundo, y no menos importante, es que conocerá la verdadera fraternidad con sus matices dulces y amargos, pero sin las clásicas riñas entre hermanos por ser el más querido o admirado por sus padres. 

Recuerdo las vacaciones como las más divertidas cuando íbamos todos en familia. Para las pequeñas era un combo ganador no ir a la escuela y además pasar días enteros jugando sin que las mamás tuvieran que preocuparse por nosotras. Hacíamos y desahacíamos, éramos las más traviesas y no veíamos manera de no meternos en problemas.

Cuando estábamos juntas, nos transportábamos a una realidad paralela llena de fantasía y millones de posibilidades. Al final del día, era como si cada quien volviera a su cuartel con un secreto de estado del que los padres no se enterarían sino hasta después de unos años, tal vez. No había regaños ni interrogatorios eternos porque los pequeños problemas se quedaban entre nosotras.

Tener primas me unió más al resto de mi familia, aprendí a hilar mi historia familiar a través de ellas y de todas las veces que nos reuníamos en momentos especiales y los no especiales también. Las tradiciones familiares fueron más bonitas y amenas junto a ellas. Y claro que tuvimos discusiones, pero nunca nada que el amor y el lazo sanguíneo no pudieran arreglar. Mis primas fueron el primer equipo al que pertenecí y por el que siempre jugaré.

Así que si tu familia será pequeña, no dudes en buscar ese lazo para tu hijo. Si no quieres darle hermanos, no olvides darle primos, y si actualmente estás distanciada de tus hermanas o primas, es momento de acercarse, pues al final solo se tendrán entre ellos.

 

 

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