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Mi primera hija, mi gran maestra. Perdona si a veces sientes que no te veo.

Consejos
Foto: @justy_olive
Foto: @justy_olive

Hace un rato que amaneció y fuiste a mi cama a despertarme y a pedirme que jugara contigo. Comienza a hacerse tarde y aún no he podido darte ese cachito de tiempo que me has pedido, estoy preparando el desayuno para todos. Seguramente después de desayunar podremos jugar juntas un buen rato, afortunadamente es fin de semana y no tenemos prisas.

 

Listo, el desayuno fue un éxito y no surgió ningún contratiempo, tú y tu hermano comieron de maravilla. Sólo debo limpiar aunque sea un poco la cocina para que no llegue el lunes y esto parezca zona de guerra. Vamos hija, ahora sí, a jugar. Tú eres esa muñeca y yo ésta, imaginemos que nos íbamos de vacaciones y… No puede ser, qué fue ese ruido, seguro es tu hermano, déjame ir a ver. Pfff, harina por toda la cocina, tu hermano dice que solo quería alcanzar el frasquito del gallito que tanto le gusta, sólo quería jugar con él. Bueno, ya está, terminé de limpiar este desastre. 

 

¡Válgame! Ya es tarde y no tengo ni idea de qué vamos a comer o si saldremos a algún lugar. Por si acaso hay que bañarnos ya. Ven, hija, ayúdame a preparar tu ropa y la de tu hermano, por favor. Amo esa manera en que me apoyas con lo que te pido, siempre sonriendo. Muy bien, qué bonito conjunto elegiste para hoy, qué linda te ves. Verte tan independiente me llena el corazón de emoción. ¿Es mi celular el que está sonando? Creo que sí, iré a ver. 

 

Nos acaban de invitar a una comida en casa de los abuelos, qué bueno porque no quería preparar nada de comer. Llévate tus juguetes hija, allá podemos jugar un rato. Todos al coche, vamos, que a los abuelos no les gusta que lleguemos tarde. 

 

Bien, ya estamos aquí. Vayan a saludar a sus tíos por favor, niños. Qué delicioso estofado cocinaron. Desde la cocina me asomo y los busco con la mirada a ti y a tu hermano, ya los vi, están en el jardín. Mi papá juega con tu hermano y tú, tú estás acostada en pasto mirando al cielo. Se me parte el corazón, yo quedé que jugaríamos con tus muñecas acá, lo siento hija, solo termino de ayudarle a tus abuelos con los trastes sucios y ya. 

 

Vale, ya terminé. Siento una mano que me detiene, es mi hermana menor y está muy triste y preocupada, no para de hablar y yo la verdad es que no le entiendo nada. En mi mente solo están tú y tus muñecas, pero no me puedo zafar. ¡Mamaaaá, me rompí un hueso! Es tu hermano, se cayó y se raspó, le sale mucha sangre pero solo fue eso, un raspón. Hija, ¿podrías venir? Ayúdame a entretener a tu hermano mientras le curo la herida, ¿sí?

 

La abuela nos está llamando a la mesa para que probemos el pastel que acaba de hornear, vengan hijos, ¿quieren un poco? Llegas con tus muñecas a la mesa, sí, podemos jugar a que ellas estaban en la hora del té. ¿Quieres una rebanada? Sí, comadre Barbie, dame una grande. Ay, comadre Chelsea, hágase para allá, estamos muy pegadas. Comienza a reducirse el espacio en la mesa, llegaron todos los primos para el postre, debemos guardar estos juguetes. Qué delicioso te quedó, mamá. Niños, ya es hora de irnos, no quiero conducir de noche con ustedes, despídanse. 

 

Cenamos y preparamos ropa y mochilas para mañana, que ya es lunes. Listo, bebé en los terrible dos dormido, y yo agotada. Necesito sentarme un momento, los ojos se me cierran. Te veo entrar a mi habitación con tu pijama puesta y tu libro favorito de cuentos. Me siento terrible, soy la peor, en todo el día no pudimos tener tiempo suficiente para nosotras.

 

Has crecido y eres tan autosuficiente y hermosamente fuerte, que a veces doy por sentado que sigues necesitando muchísimo de mí y de esos especiales momentos exclusivos para tí. Eres tan fuerte, tan valiente y sobre todo, tan paciente, que me siento ridícula al preocuparme por tonterías. Todos los días tienes tienes una lección para mí. Enseñanzas y amor es todo lo que me das y no puedo creer que esté dejando pasar el tiempo, dando cosas por sentado. No hija, no más, discúlpame. Es momento de hacer pausa, te mereces a la mamá que tuviste al nacer, te mereces también toda mi atención y paciencia. No pienso desperdiciar ni un minuto más de tu infancia, porque se irá para sin vuelta atrás. Nunca dudes que te pienso y te siento en cada segundo de mi vida. Eres inigualable, eres mi gran maestra. Gracias, gracias eternas. 

 

Sandy Bleiberg

Jue, 09/19/2019 - 05:06
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