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Acostúmbralo a todo: 5 tips para hacerte la vida más fácil y darle mejores herramientas de vida a tu hijo

Consejos
Foto: IG @ chasingthesummerfields
Foto: IG @ chasingthesummerfields

Cuando nos convertimos en mamás por primera vez, es común que casi todas cometamos un error del cual alcanzamos a ver sus consecuencias hasta tiempo después; es típico que vivamos evitándole que cualquier sonido fuerte lo despierte durante su siesta, que no vaya a entrar demasiada luz por la ventana, o procurando que su leche la tome siempre tibia y así, un sin fin de precauciones y cuidados por verlos tan chiquitos. Pero la realidad es que mientras más los protejamos de muchos de estos estímulos o situaciones casuales, los estamos haciendo “menos resistentes”. 

 

Imagina que lo acostumbras a que durante su siesta vespertina no entre ningún ruido a su habitación. En tu casa sería relativamente fácil hacerlo cambiando, tal vez, la ventanas por unas con protección acústica, hasta ahí vamos bien y lo lograste. Pero un día deciden que es momento de su primer viaje en avión y simplemente no logra conciliar el sueño porque hay demasiados estímulos auditivos y no para de llorar porque realmente está desesperado por no poder dormir. De solo pensarlo ya me dolió la cabeza, por eso ahí te van algunos tips de una mamá que “mal acostumbró” a su hija:

 

  1. Busca una intensidad de luz moderada para su hora de siesta. Si bien no tiene que estar con el rayo del Sol al tope, tampoco debe estar en total penumbra. Esto le ayudará a poder dormirse casi en cualquier escenario.

 

  1. El ruido blanco o la música, incluso las reuniones familiares, son buenos aliados para la hora de dormir. Si tu hijo se acostumbra a que a veces habrá ruido justo cuándo quiere dormir, éste no será un impedimento y te ahorrarás momentos de tensión para ambos.

 

  1. Cepilla su cabello aunque tenga 3 pelitos. Podría sonar ridículo, pero además de que estimulas su cuero cabelludo con el masajeo de un cepillo suave, de esta manera lo estarás acostumbrando a que “esa cosa con cerdas” pase por su cabeza sin que lo vea como a un terrible enemigo cuando crezca y sea realmente necesario peinarlo.

 

  1. Haz pequeños intercambios con él desde bebé. Esto me ayudó a enseñarle el sentido de compartir. De su comida le tomaba un poco y yo le daba de la mía, o le tomaba un juguete y yo le prestaba algo mío. Así, sin muchas explicaciones, lo van aprendiendo naturalmente.

 

  1. Está bien que se caiga y se pare solito. Habituarse a que al menor raspón o caída un adulto lo levante rápidamente, lo puede volver miedoso e inclusive hacerlo sentir inseguro a la hora de entrar a la escuela o guardería. No hay nada más satisfactorio para un pequeño en crecimiento que saborear la independencia y sus frutos. 

Sandy Bleiberg

Vie, 08/30/2019 - 09:02
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