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Los niños que sacan 10 no son los más inteligentes 

Preescolares
Foto IG: native_mamma
Foto IG: native_mamma

La presión por sacar puro 10 me sigue persiguiendo a mis 30 años mientras curso una maestría y trato de ser mamá, creadora de contenido y ama de casa al mismo tiempo. 

 

Cuando llega la hora de las calificaciones, el estrés me invade incluso ahora. Crecí en una familia donde la competencia con mis primos por sacar 10 era enorme, y aunque yo nunca reprobaba, el 9 no era suficiente porque “lo único que tenía que hacer era estudiar”, y la mejor forma de comprobar que eras inteligente era con una boleta impecable. 

 

Hace algunos meses se hizo viral una nota de un periodista inglés, John Haltiwanger, que publicó en el medio digital Elite Daily, donde decía que las personas que sacan 10 no son necesariamente los más inteligentes. 

 

Y seguro esto te hizo ‘boom’ en la cabeza, porque crecimos bajo esta métrica, sin embargo lo que dice John, es que los estudiantes que obtienen notas que van del aprobado justo hasta el notable bajo, es decir entre 6 y 8, son los que tienden a ser más exitosos durante su vida laboral y personal, mucho más que aquellos que tuvieron solo notas sobresalientes. 

 

Y esto se presta a una enorme discusión, ya que el periodista no tiene una fundamentación científica para decirlo, mas bien se trata de una conversación y un análisis meramente filosófico, que como tal, nos puede hacer eco y ayudar a cuestionarnos varias cosas. 

 

Así como un alumno sobresaliente puede llegar a tener un buen trabajo y escalar a posiciones altas en empresas, uno que pasaba con 7, también puede tener la misma oportunidad, incluso poner su propia empresa y ser igual o más exitoso. 

 

Lo que Haltiwanger dice es que personas famosas y exitosas como Bill Gates, Mark Zuckerberg y Steve Jobs, nunca fueron estudiantes brillantes, y son personas que lograron innovar el mundo con su tecnología. 


 

Lo que pasa es que la inteligencia, el rendimiento académico y el éxito, son cosas que, aunque pudieran estar relacionadas, no son condicionadas, y menos cuando el sistema de educación evalúa de igual forma a toda la población. Las calificaciones no determinan el éxito que tendrás en un trabajo, ya que ahí entran otras capacidades en juego, como la resiliencia, el trabajo en equipo, resolución de problemas, la creatividad, entre otras, que nada tienen que ver con que sepas de memoria eventos históricos. 

 

Las calificaciones finalmente dan información muy parcial, ¿qué quiere decir por ejemplo un 8? Sabemos que son dos puntos menos que 10 pero no dice qué es lo que falló, por ejemplo que el niño no sabe restar todavía, que es muy distraído al entregar los trabajo o que se le dificulta poner atención. Ese mismo 8, tampoco nos dice a los padres lo que sí sabe, ni sus fortalezas, lo que le gusta o le motiva.  

 

Lo que parecería que intuye Haltiwanger es un poco lo que también cuenta Carol Dweck en su teoría de las dos mentalidades en la que los alumnos de 10 sienten que el número los determina y van a hacer todo lo posible por evitar tener errores o bajar la calificación, sin darse cuenta que son precisamente los errores los que mejor nos permiten aprender de la vida y de nosotros mismos.  

 

Ser exitoso va mucho más allá de estos esquemas, se necesitan, como menciona Haltiwanger, constancia, persistencia y creatividad, así como el fracaso, pues nos permite ver qué estamos haciendo bien, qué estamos haciendo mal, aprender y avanzar a hacia nuestros objetivos. 

 

Y lo curioso de todo esto, es que es justo lo que se aprende en casa, desde los primeros años de vida, cuando impulsamos a nuestros hijos a intentarlo de nuevo, cuando los dejamos perder en los juegos de mesa para que pueda saborear las victorias que vendrán. 

 

Cuando los dejamos aburrirse y terminan haciendo casas con 3 cosas que tenían, todas estas habilidades que nos maravillan en los primeros años se pierden eventualmente cuando entran a la escuela y tienen que encajar en el sistema que los evalúa. 

 

Por eso, para el periodista, estos niños que no van acorde a las calificaciones del sistema, son los que destacan por otras cosas como su liderazgo, su creatividad y su resolución de problemas,  que muchas veces son vistos como rebeldes por no aceptar clases monótonas. 

 

Son más creativos, porque su lógica no está basada en los patrones de pensamiento escolar, sino en sus propias experiencias. 

 

Y hay que tener mucho cuidado con esto, pues las malas calificaciones no son tampoco una garantía de éxito, lo que el periodista quiere decir es que, hay muchas más actitudes a destacar que aprenderse algo de memoria, las cuales son fundamentales para tener una vida de éxito. 

 

Como papás, no vamos a permitir que nuestros hijos reprueben cada vez, al contrario, tenemos que asegurarnos que aprendan y que, aunque no estemos de acuerdo con el sistema de educación, asegurarnos que puedan con él y desarrollen otras habilidades, como la resiliencia, la flexibilidad cognitiva, el trabajo en equipo y la resolución de problemas. 

 

Hay que buscar que tengan mentalidad de crecimiento, es decir, que con tiempo, esfuerzo y estudio, puedan adquirir cualquier habilidad, sin importarle el fracaso porque cualquier oportunidad es un aprendizaje. 

 

Las personas con mentalidad de crecimiento tienen más éxito en todos los aspectos de su vida y viven con menos estrés. 

 

Revisado por Karen Zaltzman, Pedagoga certificada como Coach de Crianza. 

 

Silvia Ruiz

Mar, 01/26/2021 - 20:13
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