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Acostarte con tu hijo hasta que se duerma no es un mal hábito. Refuerza su vínculo

Criando con consciencia
Foto: IG @chasingthesummerfields
Foto: IG @chasingthesummerfields

Cada noche antes de dormir, mi hijo me toma de la mano al mismo tiempo que me dice: “mamá, acompáñame a dormir”. Sin dudarlo, voy con él, lo arropo, le pongo música tranquila, platicamos un poco de lo que pasó en el día, le doy su beso de buenas noches y lo abrazo hasta que se queda dormido.

 

A pesar de que varias personas me han dicho que no lo “mal acostumbre”, que es un mal hábito porque después no podrá dormir por sí solo o necesitará siempre de mi compañía, yo mantengo este pequeño ritual que disfrutamos los dos y nos hace sentir más unidos.

 

Además, un estudio publicado en la revista Pediatrics revela que compartir la cama con los niños mientras se duermen no afecta el comportamiento ni en el desarrollo de los niños pequeños, lo cual nos tranquiliza como mamás y papás.

 

Los investigadores detallan que el simple hecho de acompañar a nuestros hijos a dormir no tiene un impacto en su conducta ni en su desarrollo cognitivo. Lo que impactaría serían otros factores que acompañen el hábito como las características del lugar donde vivimos o si se duerme con ellos toda la noche, entre otras cosas.

 

Así que saber que esta rutina no tendrá consecuencias en el desarrollo ni en el futuro de nuestros hijos nos hace enfocarnos en lo verdaderamente importante que es mantener la cercanía y el vínculo con ellos.

 

Así que lo sigo y lo seguiré haciendo porque sé que en un futuro ya no me pedirá que lo acompañe, ya no buscará a su mamá para que lo “apapache”,  simplemente dirá buenas noches y se irá solo a dormir. 

 

Además, acostarme con mi hijo hasta que se duerme no es un mal hábito, al contrario, refuerza nuestro vínculo y apego seguro, lo cual es muy importante para su futuro a corto y largo plazo.

 

De acuerdo con el Estudio Longitudinal de Riesgo y Adaptación de Minnesota (MLSRA), establecer un apego seguro con nuestros hijos desde una edad temprana favorece una mayor independencia en la infancia, en la adolescencia y en la vida adulta.  

Además, en la investigación se menciona que los niños con apego seguro tienen más probabilidades de desarrollar una mejor regulación emocional, una mayor autoestima, aprenden a afrontar mejor el estrés y tienen una mejor relación con familiares y amigos.

 

Así que seguiré acompañando a mi hijo a su cama para que se duerma, porque sé que mi compañía le transmite seguridad y amor; sé que tengo que aprovechar estos momentos porque en realidad no sé cuánto tiempo más durarán.

 

Consuelo Hernández

June 13
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