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9 de cada 10 historias detrás de un mal comportamiento no te van a enojar, te van a romper el corazón

Consejos
Foto IG: annittazalmeron
Foto IG: annittazalmeron

Cuando vemos a un niño pegando, haciendo un berrinche rápidamente sugerimos que le hacen falta límites, mientras los papás de ese niño solo sienten la presión social y corrigen el berrinche con más regaños, golpes o gritos.

 

Pero no vemos más allá, lo que hay debajo de ese comportamiento, el sentimiento real no es que quiera hacerle daño a alguien más, es que probablemente ese niño está buscando la atención de sus padres, está enojado, se siente solo, tiene miedo. 

 

No vemos que desde que despierta vive a prisa con sus papás para llegar a tiempo a la escuela y que cuando sale, después de estar una jornada completa en las manos de otras personas, difícilmente tiene tiempo de calidad con quien más ama, porque papá y mamá están muy cansados o tienen otras cosas que hacer. 

 

Tampoco puede desarrollar su creatividad en un espacio donde se le permita experimentar y ocupar su tiempo en sus propias ideas, porque entonces los reclamos y los regaños por que sacaron algo, tiraron los colores o desordenaron un poco vuelven a sonar. 

 

Y entonces comenzamos a ver niños frustrados y le damos tanta atención a la conducta en sí que se nos olvida completamente que hay más, siempre hay más. 

El berrinche es sólo una manifestación de una necesidad de algo que el Niño no sabe expresar pero que por dentro le está doliendo.

Po ejemplo:

Vemos al hermano mayor siendo ignorado porque su hermanito ha llegado y sentimos que algo está muy mal con él porque después de 2 meses no se ha podido acostumbrar. 

 

Cómo se va acostumbrar si ve a papá y mamá abrazando más a ese nuevo bebé, si quisiera recibir esos mismos cariños y mimos, si observa que cuando llorar todos corren a atenderlo y que cuando es él quien llora, solo recibe un regaño por hacerlo. 

 

No vemos que ese niño siente miedo, se siente inseguro, extraña a sus papás y sentirse igual de amado que su hermanito, y no sabe cómo serán las cosas pues sus papás aman más a otro. 

 

No vemos esta parte porque estamos tan enfocados en ver que no para de hacer berrinches, llora por todo, nada le parece y nos tiene vueltos locos. 

 

Por favor, ve la historia que hay detrás, la conducta solo es una consecuencia de toda una historia que necesita ser atendida. Tal vez sea solo falta de sueño, de rutinas, un poco de límites con amor, dejarlos sentir más libertad o más empatía porque todo es diferente ahora en casa. 

 

Tu hijo necesita que seas esa persona que ve el fondo de las cosas, que se le rompe el corazón por conocer el contexto y no la que se enoja. 

 

Inspirado en el texto de la Psicóloga, Andrea Acosta.

Silvia Ruiz

May 14
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