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Durante esta cuarentena en casa dejemos de ser tan rígidas

Publicado: 30 de Marzo 2020
Vida de mamá
Foto: IG @sheridaningalls
Foto: IG @sheridaningalls

Ahora que tenemos que estar en casa para evitar un mayor número de contagios por coronavirus, es momento -más que nunca- de dejar a un lado la rigidez y las culpas en cuestión de crianza, para mantener no sólo una buena salud física, sino también mental en toda nuestra familia.

 

Sabemos que esta pandemia es un fenómeno en el que por primera vez estamos tan perdidos los adultos como los pequeños. Actualmente no existen reglas para educar a nuestros hijos durante esta situación, así que evitemos estresarnos por cosas que en estos momentos no son prioridad, mejor hay que acompañar y guiar a nuestros hijos con amor, tolerancia y paciencia.

 

Dejemos de sentirnos mal o con culpa porque nuestros hijos quieran usar las tabletas, los celulares o la televisión. Mejor ayudemos a elegir junto con ellos contenidos de calidad y que realmente sean útiles para su edad.

 

Dejemos de estresarnos por lo que están comiendo, simplemente cuidemos que no sea comida chatarra.

 

No exageremos con las lecciones o tareas que están enviando los maestros a través de las plataformas. Recordemos que no tenemos que convertirnos en maestras en casa, porque somos MAMÁS, así que hagamos nuestro mejor esfuerzo de una forma tranquila, amable y amorosa.

 

En realidad desde la perspectiva pedagógica lo único en lo que te tienes que concentrar con pequeños de preescolar es en seguir trabajando motricidad gruesa, fina, vocabulario y habilidades sociales. 

 

En el caso de los más grandes, seguir practicando lectoescritura, pensamiento matemático y crítico.

 

En estos momentos de nervios y frustración es más importante cuidar nuestra relación con ellos que perfeccionar la caligrafía.

 

Jamás hay que olvidar que se trata de una emergencia mundial y no hay que verlo como una oportunidad para mejorar la productividad, porque realmente está pasando algo que llegó a desestabilizar nuestra rutina.

 

Si siendo adultos, nos impactó tanto este cambio en el mundo, imaginemos cómo se están sintiendo nuestros hijos. Finalmente lo que les daba seguridad era la rutina y nuestra propia estabilidad como adultos, y por ahora no cuentan con ninguna de las dos por completo.

 

Por eso hagamos cosas para que todo fluya lo mejor posible, que nuestro hogar sea un espacio lleno de armonía entre lo emocional y lo mental. 

 

Seamos más flexibles con nuestros hijos, no nos enojemos porque la casa está “de cabeza” o por cosas que no tienen la mínima importancia en estos momentos. 

 

Cuidemos nuestro bienestar emocional como mamás buscando al menos tomarnos el tiempo para respirar y soltar por algunos minutos, eligiendo conscientemente ver estos momentos no como un encierro sino como una oportunidad de cuidarnos todos. 

 

Es momento de pasar tiempo en familia, de conocernos, de transmitir amor y confianza a los más pequeños, de divertirnos en nuestro espacio. 

 

Dejemos de culparnos o sentir que tenemos que ser la mamá o el papá perfecto, los niños no necesitan padres perfectos, nos necesitan a nosotros bien física y mentalmente, no lo olvidemos.

 

 

Revisada por Karen Zaltzman, Pedagoga especializada en crianza

 

 

 

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